La
competitividad del país es un tema de mucha importancia pero lastimosamente
pocos le dan el valor que merece. Es algo que tanto a corto como a largo plazo
nos puede beneficiar o perjudicar a cada uno de nosotros, sin embargo hemos
dejado todo el trabajo en las manos del gobierno cuando en realidad es trabajo
de todos.
El 4 de
septiembre del 2013, después de varios años de mejora continua, en el Informe
de Competitividad Global 2013-2014, los resultados de Guatemala dicen que descendió
tres puestos; del puesto 86 pasó al 83, al igual que la mayoría de los países
de América Latina y el Caribe que se estancaron en el desempeño de su
competitividad. Dicho informe es una lista con 148 naciones con su nivel de
competitividad global, tomando en cuenta todos las áreas en general, la última
edición fue presentada en Ginebra, Suiza por el Foro Económico Mundial, y luego
fue analizado por el director del Centro Latinoamericano para la Competitividad
y el Desarrollo Sostenible de INCAE Business School.
Guatemala
ha mejorado en algunas áreas pero ha sido más grande su descenso que al
ascenso, por ejemplo, en la protección de la propiedad intelectual, el control
de la inflación, la innovación y mayor empuje a las exportaciones mejoro su
calidad pero en materia de seguridad, calidad educativa, percepción de la
corrupción y materia de salud primaria su calidad es baja.
Una de
las mayores desventajas competitivas de Guatemala es debido al crimen
organizado, de hecho en esa materia ocupamos el puesto 148, seguida de los
costos asociados al crimen y la violencia, en el lugar 147. En lo que se
refiere a calidad educativa ocupamos el puesto 139, en corrupción el 127. Si
nos vamos al lado positivo, en solidez bancaria ocupamos el lugar 17, en la
cooperación en las relaciones patrono-trabajador en el 23, importaciones 23,
flexibilidad en salarios 27 y deuda externa como porcentaje del Producto Interno
Bruto el 31. En sí el problema que nos impide hacer negocios en el país es
debido al crimen y robo con 22%, la corrupción 18,1%, la burocracia e
ineficacia gubernamental con 11% y la inadecuada oferta de infraestructura con
10,5% entre otros. Lamentablemente el esfuerzo por mejorar la competitividad
del país todavía no es suficiente para tener aumentos relativos a otros países.
Solemos
culpar al gobierno por el casi nulo combate al crimen organizados y la
violencia, la baja calidad de la educación primaria, especialmente en
matemáticas y ciencias y la escasa confianza en la Policía Nacional Civil,
entre otras instituciones públicas que provocaron dicho retroceso del puesto 86
al 83, pero ¿Qué es lo que nosotros como ciudadanos estamos haciendo para tener
una mejora en nuestro amado país? En mi opinión poco o nada. ¿Nosotros mismos
nos preparamos académicamente para poder darle más profesionales a nuestro país?
O simplemente nos sentamos a criticar como los demás son los culpables de todo,
¿cuánta ayuda social damos para las personas más necesitadas? o simplemente
vemos en las noticias la desnutrición y pensamos "pobresitos", el
cambio que buscamos para nuestro país podemos hacerlo nosotros también, y no
solamente para tener un nivel más alto en la competitividad a nivel global,
sino para sentirnos orgullosos que nuestro país está en una mejora
continua.
Nuestra
posición de competitividad en Guatemala cayó del 86 al 83 debido a que otros
países están trabajando más rápido por mejor la competitividad en todas su
áreas, pero estoy completamente segura que este trabajo no lo ha hecho una sola
persona, sino que es el trabajo en equipo de todo el pueblo. Este tipo de
listas no es un fin ni un objetivo sino un medio o herramienta que implica,
eficiencia, productividad y rentabilidad para erradicar la pobreza, alcanzar
mejores niveles de vida y bienestar social y esta puede ser medida a nivel
personal, empresarial, industrial y nacional.
En lo
personal considero que a medida que se vaya invirtiendo en educación, esta ira
reflejando mejores índices de preparación académica profesional, cooperación y
aumento del Producto Interno Bruto, por lo que mejorar la competitividad de
Guatemala no depende solo de un gobierno, o de un grupo selecto de ciudadanos,
sino del aporte de todos los ciudadanos del país.





